Amaneció lentamente como cualquier día lluvioso, me levante con pereza en mi nueva casa. Apenas había llegado hace dos días y hoy ingresaba a la preparatoria. Con quince años ya vivía solo, mis padres habían muerto en un incendio hacía tres años; La muerte de mí padre no me afecto tanto ya que apenas y había convivido con él. En cambio la de mi madre me había hecho reflexionar lo que podría ser de mí.
Entré a la regadera
mal diciendo por no tener agua caliente. Desayune de prisa un cereal caducado que me había
traído de mi antigua ciudad. Me vestí
rápidamente unos "
Jeans" y la camisa de la escuela.Vivía en la ciudad de
Zelmar,
la tierra cambió radicalmente cuando ellos llegaron.Ciudades enteras fueron devastadas y reconstruidas con nuevos nombres. La tierra ya no era la misma.
Salí de mí casa
recién comprada con parte de mí herencia familiar
y me dirigí al
instistuto, sabía muy bien como llegar. Había pasado por ahí
fácil unas tres veces. Llegue temprano. "No hay nada mejor como ser el primero"
pensé desalentado.
Deje mí motocicleta encadenada a un poste en el estacionamiento, aparte de mí moto, solo habían dos carros
un
corvette modificado indiscretamente y una camioneta
jeep.
Suspire resignado a ser el primero y me
dirigí al
edificio, al entrar un hombre lobo se acerco
-Hola- me dijo con una sonrisa en su canino hocico de dientes afilados
-Hola-respondí
educadamente. No me desagradaban ellos, ya estaba acostumbrado a
vivir con ellos en mi otra ciudad y varios eran
mis amigos.
-acaso no me tienes miedo?-pregunto el joven
-no-respondí sonriente
-Soy
Lobrek Kendmir, mucho gusto-se presento el joven extendiendo su peludo brazo.
Le estreche la mano diciendo mí nombre.
-eres nuevo?
-sí-respondí-vengo de
Kalern.
Lobrek me condujo al salón en el segundo piso, no difería gran cosa del de la secundaria.
Estuvimos platicando un buen rato hasta que los alumnos empezaron a llegar.
Casi todos me
observaban como si fuera un bicho raro o algún intruso en su escuela